El XXXVII Cásico Ciclistico Virgen de la Consolación de Táriba, se correrá del 19 al 22 de agosto contará con de más de 80 pedalista de los mejores clubes de Venezuela y Colombia, además tendrá el respaldo de la estatal Petróleos de Venezuela PDVSA
(Jorge Luis Guzmán Contreras – Prensa Clásico Virgen de La Consolación Pdvsa 2010).
Todas las carreras del ciclismo mundial tienen su historia, y el Clásico Virgen de La Consolación no podía ser la excepción.
El evento, que anualmente congrega a la fiel afición de las bielas en Táriba, presenta una historia idílica entre lo religioso y lo deportivo.
El evento, que anualmente congrega a la fiel afición de las bielas en Táriba, presenta una historia idílica entre lo religioso y lo deportivo.
Desde aquel agosto de 1967 cuando se disputó por primera vez en el marco de la tercera feria y fiestas en honor a la Virgen de La Consolación , la prueba ha superado barreras espinosas para sobreponerse y continuar el rumbo como el segundo mejor evento del calendario regional, detrás de nuestra gloriosa Vuelta al Táchira en Bicicleta.
El clásico -bautizado con el nombre de la Patrona Espiritual del Táchira-, nació con una página de oro que otras competiciones quisieran tener para exhibir con gran orgullo.
Esa primera página pareciera ser fruto de una divina representación deportiva que congregó en Táriba a las escuadras de aquel ciclismo romántico, que en 1967 se daban con todo para dominar el escenario competitivo nacional, enriquecido con la presencia de los clubes colombianos, integrados por los más temibles “escarabajos” que hicieron del Táchira el escenario ideal para sus prodigiosas actuaciones.
Ahí en el Complejo Deportivo Las Margaritas de Táriba se acomodaron para integrar el pelotón los corredores del Zulia, Trujillo, Mérida, Tovar, las ligas de Norte de Santander y el Sur de Santander en representación de Colombia, además de los equipos que defendieron los colores de los distritos –hoy en día municipios- Capacho, Lobatera, Ayacucho y Cárdenas.
Más de un ciclista no tenía ni la remota idea de lo que le esperaba, a pesar que los organizadores habían anunciado con tiempo y en reiteradas oportunidades que se recorrerían 189 kilómetros , y con montaña de sobra para torturas que nunca se olvidan.
Una crónica desplegada en la página 13 del Diario “El Centinela” del día sábado 22 de agosto de 1967 señala que una vez se dio la partida, en el Complejo Deportivo Las Margaritas, los corredores debían seguir por carretera destapada a Palmira, Copa de Oro, Palo Grande, Lobatera, La Fría , Seboruco (donde se disputó una meta volante), La Quinta , El Cobre, El Páramo Zumbador (con premio de montaña de primera categoría), Cordero y Táriba, con llegada frente a la Basílica de Nuestra Señora de La Consolación.
Desde entonces se habla de la “vuelta de la muerte”, no por los peligros que presenta el asfixiante tráfico automotor de los actuales momentos sino por las condiciones físicas y anímicas que se deben tener para afrontar una prueba que hoy día protestaría el pelotón de manera unánime.
Un “Águila Solitaria”
Vicente Laguna, la principal figura de los trujillanos, se encargó desde la salida de ponerle el sabor a la prueba. Atacó una y mil veces hasta terminar con el pelotón y seleccionar la carrera, donde a duras penas le respondían los tachirenses Domingo Guerrero y Reinaldo Vásquez, ambos de la extirpe capachense, el colombiano Antonio Bacca, el lobaterense Guillermo Cárdenas y Alirio Vivas, el hijo de la “Perla del Torbes” que finalmente finalizó en una honrosa séptima posición para llevarse el premio del mejor exponente del otrora distrito Cárdenas.
Laguna, conocido por sus prolongadas fugas, pasó como un “Águila Solitaria” –así lo bautizó la prensa venezolana-, adjudicándose todos los premios, la volante de Seboruco y el puerto de El Páramo Zumbador.
Vicente Laguna llegó a la Basílica con tiempo de seis horas y 12 minutos. Un minuto y 5 segundos después cruzó Domingo Guerrero con el estandarte de Capacho y a dos minutos con 20 segundos Reinaldo Vásquez, quien completó el podio.
Antonio Bacca se llevó el trofeo del mejor extranjero, cuarto, a 2`.20´´, mientras Guillermo Cárdenas ingresó quinto, a 7´.05´´. Tras él, culminó el zuliano Luis Rivera a 6´.40´´. Y Alirio Vivas desató las pasiones locales con ese séptimo peldaño, a 10´.05´´, actuación que fue celebrada por muchos como una victoria.
Así nació esta gran competencia, que año tras año incrementó su prestigio porque en 1968 llegó el desquite de Domingo Guerrero, pero ahora con los colores de Lotería del Táchira, club que se había constituido en los primeros días de junio. El popular “Escarabajo” venció a una cuarteta colombiana que en se apoderó del segundo al quinto peldaño, en el siguiente orden: Carlos Zapata (a 2´.03´´), Alfonso Guerra (a 2´.55´´), Alberto “Chispitas” Duarte (a 5´.33´´) y Oscar González (a 10´.35´´). El sexto fue el aragueño Nicolás Reidtler, a más de 16 minutos.
Entre 1969 y 1970, Fernando Fontes, quien meses atrás había aceptado la tentadora oferta de la dirigencia de Rubio para venirse a competir por el Táchira, estableció el primer bicampeonato del ciclismo organizado venezolano, tras triunfar con la representación del MOP.
Seguidamente, en 1971, el “Negro” Nicolás Reidtler dejó su estela de escalador con el Almacén La Sultanita y un año más tarde llegó el tercer integrante de esa tripleta que dio tanto que hablar en Venezuela y América –Santos Rafael Bermúdez- para triunfar apoteósicamente con Brandy Martell.
Pero la prueba ha tenido que superar espinosas barreras. Tras la somnolencia de la dirigencia y autoridades locales que permanecieron cruzados de brazos entre 1975 y 1980, años en que no se tiene referencias precisas del por qué se dejó de realizar, llegó la era para tres tricampeones: Carlos Alba (1981, 1982 y 1984), José Lindarte (1985, 1986 y 1987), y Noel Vásquez, triunfador en 2000, 2003 y 2008. El hijo de La Juárez buscará este año incrementar su gesta conquistadora como el único con cuatro títulos individuales.
El Clásico Virgen de La Consolación fue una prueba imposible para corredores de la talla de Mario Medina, Elio Villamizar, Olinto Silva, Richard Parra, Robinson Merchán, Leonardo Sierra, Luis Barroso, Julio César Blanco, Aldrin Salamanca y Manuel Guevara, todos ellos distanciados del primer lugar a pesar que lo intentaron en múltiples oportunidades.
De los ídolos actuales, de los que se mantienen activos, no han llegado a la Galería de Campeones: José Rujano, José Chacón, Tomás Gil, Franklin Chacón, Ronald González y José Alarcón, quienes del 19 al 22 de agosto próximo buscarán descifrar esa sensación onírica que siete todo aquel que se proclama campeón en Táriba.
Bienvenida afición del ciclismo binacional a la trigésima octava edición del Clásico Virgen de La Consolación , para compartir esa épica historia que se inició con la época dorada del “Águila Solitaria” hasta los tiempos actuales del “Gato Volador”, quien este año regresará a Táriba para buscar su segunda corona consecutiva tras declararse seguidor de esta fiesta idílica donde se combinan los sentimientos religiosos con los deportivos.
BENJAMÍN SUÁREZ PINTO: HIJO DE LAS BICICLETAS
Cada palabra que pronuncia lleva el sello de una cultura superior, enriquecida durante más de sesenta años en los que ha visitado un gigantesco mapa de países para luego transmitir sus conocimientos al ciclismo venezolano.
Benjamín es de aquellos hombres que no se hipotecan porque cada una de sus palabras no tiene precio, así le ofrezcan una mina de oro.
Suárez Pinto es conversador, pero cada frase la suelta sin prisa para no desfigurar muestro idioma o para no herir, especialmente en aquellas situaciones donde tiene que aplicar con rigor el reglamento dela Unión Ciclista Internacional.
Benjamín es de aquellos hombres que no se hipotecan porque cada una de sus palabras no tiene precio, así le ofrezcan una mina de oro.
Suárez Pinto es conversador, pero cada frase la suelta sin prisa para no desfigurar muestro idioma o para no herir, especialmente en aquellas situaciones donde tiene que aplicar con rigor el reglamento de
No le gusta exhibirse como otros que han llegado al ciclismo para darse “bomba” con posturas altaneras, soberbias y burlonas.
Él quemó todas las etapas en este deporte en el que debutó en pruebas dominicales, a finales de la década del 40 en la frontera colombo – venezolana.
Ahí adquirió la fortaleza para medírsele en 1956 a la Conquista de Los Andes, aquella ruda competición que se realizó entre Caracas y San Cristóbal, dominada por Jaoquín Ferreira, de Distrito Federal, quien contó con el patrocinio de comerciantes portugueses.
Benjamín Suárez Pinto culminó octavo en la general individual de la más exigente competición por etapas realizada hasta entonces en Venezuela.
Aquellos que han estudiado esta prueba pueden dar testimonio de las vicisitudes para arribar al final de las ocho jornadas, diseñadas para extraterrestres y en las que más de uno sintió que la tortura ciclística lo llevaría a la locura. Sin duda una prueba para auténticos hombres del pedal.
Después de 1958 asumió el rol de orientador técnico en la conducción de varias escuadras estadales. También sobresalió como dirigente deportivo, tercera faceta en la que se ganó el apreció de las autoridades, ayudándolas a cimentar las bases del mejor ciclismo venezolano: el tachirense.
Como estudioso del ciclismo decidió un día, en la década del setenta, realizar un curso para comisario de carreras, actividad en la que rompió esquemas, convirtiéndose con el paso de los años en unaverdadera autoridad.
Actuó como invitado en el juzgamiento de campeonatos del mundo y en los Juegos Olímpicos de Montreal ’76. Dirigió varias de las pruebas más importante del calendario latinoamericano y centroamericano.
Suárez Pinto guarda como un tesoro los múltiples reconocimientos que le ha entregado la UCI , algunos de ellos firmados por el italiano Adriano Rodoni, el presidente más exitoso del calapié universal y quien certificó con su presencia en San Cristóbal `77 que aquí se realizaron los mejores mundiales cuando el sistema de selección de
sedes permitía otorgarles la organización a una ciudad para la disputa de las pruebas profesionales y amateurs, en pista y ruta, con delegaciones masculinas y femeninas.
Sin embargo, Benjamín Suárez Pinto tiene los mejores recuerdo de aquellas carreras en las que ha llegado para ayudarlas a crecer, especialmente en este momento cuando el ciclismo pareciera perder patrocinio por múltiples razones, incluido el desinterés de los grandes medios que andan más pendientes de cuestionar al Presidente de la República que de resaltar cada una de las hazañas de los deportistasde la Venezuela de Todos.
Del 19 al 22 regresará a Táriba para dirigir la edición 38º del Clásico Virgen de La Consolación , territorio donde corrió en aquellas primeras carreras registradas en las décadas del ´40 y el ´50 del siglo pasado.
Ahora en ese rol, con 72 años de edad, nuevamente obsequiará sus sabios conocimientos, pues la Federación Venezolana de Ciclismo determinó rendirle homenaje al designarlo comisario director del 38º Clásico Virgen de La Consolación Pdvsa 2010. El óptimo juzgamiento está garantizado.
MANUEL MEDINA POR LA SEGUNDA CORONA
Manuel Medina es coleccionista de los mejores trofeos del ciclismo venezolano, fama que también ha sembrado en varios países de América y Centroamérica.
Medina es de aquellos ciclistas que batallan por la gloria de su país, de su escuadra y de su familia. Cuando está en excepcionales condiciones no se “raja” y así lo ha demostrado con los dos títulos de la Vuelta al Táchira (2006 – 2008), la Vuelta a Guatemala 2008 y sus “zarpazos” en la Vuelta a Colombia 2009, donde ganó etapas y contribuyó a la victoria histórica de José Rujano.
Medina es sin duda uno de los corredores más combativos, y por ende de los más victoriosos del ciclismo oriental venezolano. Junto a Santos Rafael Bermúdez -hoy en día en las carreteras celestiales-, ha obsequiado múltiples alegrías a sus paisanos de Aragua de Barcelona, aquel pueblo del estado Anzoátegui donde nació en 1976 y donde refrendó sus primeros zarpazos con el Autroca – Corpovén para pasar luego a la Ferretería El Roble de Guárico hasta que fichó con la Alcaldía de Cabimas para emprender su ruta dorada, en la que colecciona más de doscientos trofeos y cincuenta medallas en eventos nacionales e internacionales.
En ese camino de gloria, el más carismático de los ciclistas del pelotón venezolano llegó en agosto del 2009 a Táriba con la Selección Venezuela que se preparaba para el Mundial de Suiza y tras pedalear sin complejos se endosó su primera gran victoria del Clásico Virgen de La Consolación.
El mejor desempeño del hijo de Irma y José Roberto lo selló en la segunda etapa, que partió de San Josecito y finalizó en El Cobre. En ese trayecto se dio “palo” del bueno con Noel Vásquez y Carlos Maya, con quienes refrendó un auténtico recital de escaladores, para llegar en ese orden frente al monumento de La Virgen de El Cobre.
El ritmo de Medina, Vásquez y Maya castigó a Paúl Torres, el primer líder, quien llegó desfallecido, a casi 14 minutos, tiempo que también perdió José Rujano, el desertor más importante de la última fracción, el circuito de Táriba.
Para el Clásico Virgen de La Consolación Pdvsa 2010, Manuel Medina seguramente llegará en óptimas condiciones si se toma en cuenta que actualmente realiza una digna presentación en la Vuelta a Colombia.
El corredor, que se siente a gusto en la defensa de los colores del Gobierno del Zulia, quiere más victorias. Así lo dijo en Táriba el año pasado cuando se despidió de los aficionados, prometiéndoles que volvería en el 2010 para cumplir con esta localidad que lo tiene entre sus máximos ídolos.
Curiosamente los organizadores, en un gesto por complacer los gustos de los seguidores del ciclismo de alta montaña, decidieron repetir este año la épica etapa con final en El Cobre.
Allí pareciera que no hay domadores para gatos traviesos, aquellos que saben sacar el mejor provecho de sus habilidades, sin inmutarse frente a rivales como José Rujano que este año buscará agregar su nombre por primera vez en la Galería de Campeones o frente a Noel Vásquez, que anda tras el sueño de su cuarto título para convertirse en el máximo ganador del certamen ciclístico fundado en 1967, año en que estampó su firma el trujillano Vicente Laguna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario